viernes, 21 de agosto de 2015

Citroën DS 21 Lorraine Injection Electronique '69 - Metal-18

Citroën DS 21 Lorraine Injection Electronique '69
Metal-18




Fecha de lanzamiento: Año 2015
Modelo: Esta miniatura representa a escala 1/18 un Citroën DS 21 Lorraine del año 1969 fabricado por Metal-18 en metal y plástico. Éste modelo sólo puede encontrarse de éste fabricante en versión azul y presidencial.

Cotización actual: 109-160 € (agosto 2015)
Dificultad para encontrar el modelo:Bastante fácil de encontrar X X
Estado: disponible en varias tiendas de internet y en Metal-18
Serie limitada: 1200 unidades

Caracteristicas del modelo:

General:
El aspecto general es bastante bueno. Sobretodo hay que destacar la terminación de la pintura, con un metalizado muy fino. Ademas la pintura bicolor (azul cian y azul oscuro) le sienta fenomenal. La parte de la cintura para abajo es de color plateada.
Es evidente que las diferencias con un DS normal son evidentes. La parte trasera es completamente cuadrada, como si se tratase de la versión presidencial pero sin serlo. Las llantas de hecho son las mismas que las del presidencial, así como los embellecedores cromados que cruzan las aletas delanteras.
Sobre la esquina de los faros hay inscripciones del modelo "Lorraine", y también atrás en el portón. También entre la rueda delantera y la puerta del conductor y copiloto hay la inscripción de Henri Chapron, el famoso carrocero de los Citroen presidenciales, descapotables, etc.
La terminación del molde me atrevería a decir que aunque es de Norev, está mejor rematada, sobretodo la parte delantera. Las lineas de los faros no son tan bastas.

Las proporciones y el escalado son correctos, y la reproducción en general es bastante buena.

Motor:
No se puede abrir el capot.

Interiores:
El habitáculo, aunque no está tapizado, está muy bien elaborado. Se podria decir que es muy parecido al interior de Norev, aunque con la tapicería en color crema. Tiene muy bien reproducido el salpicadero, los paneles de puerta, los tiradores, etc.
El cuadro de mandos puesto es como el que tiene el DS 23. Entre los dos asientos delanteros hay un reposabrazos ovalado. El techo va con textura de tapizado.

Bajos:
Los bajos son muy similares a los de Norev, en color negro y el escape en color plateado. En la parte trasera está la trampilla para colocar las 3 pilas de botón.

Maletero:
No se puede abrir.

Cosas que se podrían mejorar:
-Falta de cristal en la ventana del conductor.
-No se le abre nada
-Mecanismo de direccion inexistente.

Cosas positivas de la maqueta:
-Escalado y proporciones correcto.
-Pintura perfecta.
-Serie limitada a 1200 unidades
-Exclusivo.
-Tiene suspensión pese a no regularse en altura.
-Se le encienden las luces.


FICHA TÉCNICA DE LA MAQUETA:
Material: metal y plástico
Dimensiones (largo, ancho, alto): por determinar.
Peso: por determinar.
Ruedas direccionables: No
Ruedas independientes: Sí
Material de los neumáticos: goma
Suspensión: Sí
Maletero: No se abre
Puertas: No se abre
Capot: No se abre


Ahora pasemos a hablar del modelo real 

Henri Chapron fue el único carrocero de la época gloriosa de los carroceros galos que supo compaginar lo artesanal y lo industrial. Este carrocero, con sede desde 1927 en los números 114 y 116 de la calle Aristide Briand de Llevarois-Perret, era prácticamente el único superviviente de la prestigiosa escuela carrocera del país vecino y acababa de construir, a partir de un Tracción seis cilindros y suspensión hidroneumática, un automóvil descapotable para las ceremonias oficiales del presidente de la República Francesa. 

Henri Chapron había nacido en 1886 en un pueblo situado cerca de Orleáns, y aprendió el oficio en diversos talleres parisinos antes de establecerse por cuenta propia en Neuilly en 1919. La Primera Guerra Mundial ya había acabado, y Chapron adquirió excedentes de vehículos militares, entre ellos numerosos Ford T, para transformarlos en atractivos turismos. Las tres décadas siguientes constituyeron, con el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, el periodo de mayor gloria de los carroceros franceses en general y, en el caso concreto de Henri Chapron, la elaboración de elegantes aunque sobrias carrocerías a dos tonos sobre chasis de las marcas Delage, Hispano-Suiza, Talbot o Delahaye; y en los que se observan rasgos tan característicos de Chapron como el tono contrastado de la línea de cintura y de los guardabarros para aligerar las formas del automóvil. 

A mediados de los años cincuenta, la desaparición de las marcas de lujo francesas había puesto en dificultades a los carroceros, ya que el proteccionismo hacía prácticamente inviable la importación de chasis foráneos. Por otro lado, casi todo el mundo tenía necesidades más elementales que la de encargar una carrocería exclusiva, lo que motivó una reconversión forzosa de las firmas carroceras de prestigio que no quisiesen desaparecer. Para finales de 1955 se producirá la suspensión de pagos de Carrosserie Saoutchik; mientras que Henri Chapron Carrossier recibía cada vez más encargos de los propios fabricantes de automóviles. El porqué de estas diferencias entre estos dos buenos artesanos radicaba en que el segundo de ellos transformó su taller en una industria auxiliar que, además de elaborar proyectos para las marcas coches, seguía diseñando y construyendo pequeñas series basadas en modelos de gran producción. 

Ejemplo de esta mueva manera de trabajar es precisamente el que Henri Chapron interviniese en la realización de varias piezas de chapa para los prototipos de Citroën DS, y que entre 1958 y 1974 el estilista galo fabricase casi trescientas unidades exclusivas elaboradas a partir del revolucionario automóvil de suspensión hidroneumática. Cuatro modelos diferentes de carrocería (Le Dandy, Le París, Concorde, Le Léman), tres Cábriolets (La Croisette, Le Caddy y Palm Beach), y las berlinas de lujo Majesty y Lorraine expresan en su variedad una forma muy personal de diseñar cuyo mayor mérito es embellecer aún más las inequívocas líneas del DS.

Para que el trabajo exquisito del artesano fuese compatible con los buenos resultados económicos, en los talleres de Levallois-Perret se elaboraba el Citroën DS Prestige y, a partir de 1961, El DS Cábriolet, un diseño del irrepetible Flaminio Bertoni, estilista en nómina de la marca del doble galón desde los tiempos del Citroën Tracción. Estos encargos contribuyeron a aumentar los profundos vínculos entre el fabricante de automóviles, la Administración francesa y el carrocero, lo que desembocó en 1964 en el proyecto de un nuevo coche presidencial, diseñado por el estilista Porrón y fabricado en los talleres de Henri Chapron, para ser puesto al servicio del general De Gaulle.

El descapotable Palm Beach, del que sólo se construyeron ocho unidades entre 1968 y 1969 en su última versión, muestra una belleza de líneas no exenta de una estudiada sobriedad. Su interior, ennoblecido con la coquetería del cuero y la madera, está repleto de detalles exóticos. En una época en la que todos los coches parecen estar cortados por el mismo patrón, causa placer encontrarse con un automóvil de tanta personalidad.

Con el modelo Lorraine, Chapron volvía a mostrar su buen oficio a la hora de elaborar automóviles de representación. El destacable confort de marcha del DS va asociado a una apropiada combinación de tonos, maderas nobles, tapicería de piel, y por supuesto equipo de aire acondicionado.


FICHA TECNICA DEL MODELO REAL:





































































Voisin Biscuter 100 '53 - Farrero

Voisin Biscuter 100 '53
Farrero






Fecha de lanzamiento: Agosto de 2015
Modelo: Esta miniatura representa a escala 1/18 un Voisin Biscuter 100 del año 1953 fabricado por mi mismo en plástico, estaño y acetato. Es un modelo único
Cotización actual: n/d
Dificultad para encontrar el modelo: 

Estado: no disponible en ningún lugar.
Serie limitada: 1 / 1



Características del modelo:

General: 
Fabricado con plástico de tipo Evergreen, estaño, masilla de carrocero y algunos otros materiales. No se puede abrir ninguna puerta ni compartimento.
Está pintado en color plateado, y la calandra, parachoques y otros embellecedores en color cromado. También tiene faros y pilotos transparentes. El bastidor también ha sido completamente hecho por mi, así como la carrocería y todas las partes del vehículo excepto las ruedas.

La capota no es plegable.

Motor:
No se puede abrir el capot, aunque por las rejillas laterales de ventilación puede verse la culata aleteada y el motor.

Interiores:
El habitáculo tiene el suelo tapizado con piel marrón, y los asientos hechos son esponjosos, tapizados con skai rojo y con la costura en blanco. El volante tiene la caña de dirección a la vista, con un pequeño cuadro de mandos incrustado en ésta, una palanca lateral y la B de Biscuter en el centro del volante.
A mano izquierda está la palanca del freno de mano, que por debajo podemos ver el varillaje que lo acciona.
A mano derecha se le ha colocado una radio. 
También tiene hechos los tres pedales, hechos con lamina de aluminio.

Bajos
Los bajos están hechos en dos partes. Siendo piso y subchasis. El escape es pequeño y va puesto atrás. Puede verse el varillaje del freno de mano y parte de los brazos de suspensión del eje delantero.

Maletero:
No se le puede abrir

Cosas que se podrían mejorar:

-No se le abre el maletero.
-Bastante delicado.

Cosas positivas de la maqueta:
-Escalado y proporciones correcto.
-Nivel de detalle

-Serie limitada a 1 unidad.
-Coche simpático.
- Pesa muy poco.

FICHA TÉCNICA DE LA MAQUETA:

Material: plástico y acetato
Dimensiones (largo, ancho, alto): por determinar.
Peso: 282 g
Ruedas direccionables: No
Ruedas independientes: No
Material de los neumático: goma
Suspensión: No

Maletero: No se abre
Puertas: No se abre
Capot: No se abre



Ahora pasemos a hablar del modelo real 

En una España en la que el automóvil aún era un objeto de lujo, una joven empresa barcelonesa, Autonacional, y un experimentado ingeniero francés, Gabriel Voisin, se atrevieron a fabricar un coche cuya principal virtud fuese incuestionable: ser un medio de locomoción real y asequible.

En el momento de enfrentarse a un Biscuter –entiéndase por ello ponerse delante del volante para conducirlo, no predisponerse a la lucha contra él-, viene muy bien saber de antemano por qué, para qué y cómo nació este pequeño gran automóvil. Es fácil acercarse a él de un modo tan infantil e ingenuo que sólo acertemos ver poco más que un gracioso cochecillo de feria. De comentarios en esa línea no ha estado nunca exento.
Hacia los primeros años cincuenta, el técnico francés Gabriel Voisin sostenía que el automóvil tradicional arrastraba una carga de prejuicios históricos demasiado elevada, carga en forma de voluminosas carrocerías, motores de gran cilindrada y un sinfín de complementos ornamentales. Y como consecuencia de ese engrandecimiento, venía el incremento económico. En ese "aparentar" más que "ser" era donde Voisin consideraba que el automóvil utilitario se desviaba del fin último para el cual había de ser concebido; y ante ello, reaccionó. Como él explicaba, "el Biscuter fue dibujado con goma de borrar."
En efecto, eliminando los complementos estériles, consiguió mantener las condiciones básicas: funcionalidad, esto es, capacidad suficiente para transportar cómodamente dos o tres personas a una velocidad media de 60 km/h, y economía. Respecto a lo segundo, ahí está la Historia para enseñarnos el papel principal que el Biscuter jugó en la motorización de España durante los años cincuenta. En cuanto a lo que hoy podemos enjuiciar nosotros de forma empírica, es decir, sus virtudes y defectos prácticos, veamos.
Lejos de pretender catalogarlo como el "mejor coche del mundo", el Biscuter cumple de sobra con las expectativas. Es la mínima expresión de un automóvil, pero con todas sus cualidades dinámicas y funcionales en plena forma.
Antoni Pomés, un leridano entusiasta de los coches históricos en general, y de los microcoches en particular, es el propietario del ejemplar de este ensayo, un modelo 100 de 1957. También guarda en su garaje un precioso PTV. Ya el relato de cómo encontró el Biscuter y cómo ha conseguido darle la apariencia que muestran las fotografías nos aporta los primeros datos.
Lo adquirió hace 27 años, en Barcelona. Cuando fue a recogerlo, arrumbado en un descampado cerca del Tibidabo, se hallaba en un estado aparentemente irrecuperable. "No sé cómo me decidí a comprarlo. Bueno..., sí lo sé. Aunque suene manido, era uno de los coches que siempre había querido tener. Como quien dice, apenas se había salvado el cascarón. Le faltaba el parabrisas, el asiento, la lona de la capota; del motor sólo asomaba el pistón; y el capó y la carrocería parecía que habían sufrido un bombardeo de piedras. Era mi primer clásico y no sabía muy bien dónde me metía."
Por fortuna, Antoni no dejó que la locura del primer momento se apoderase de él y actuó con racionalidad. Buscó y halló lo principal: primero la enorme y característica culata Voisin y luego un cambio completo procedente de otro Biscuter tipo 200-C, popularmente conocido por "Rubia". Este último hallazgo es la razón por la cual, pese a que esta unidad corresponde al modelo 100, incorpora marcha atrás, cuando en origen no la montaba. Esta caja, el arranque eléctrico y la carrocería de acero fueron las novedades del modelo 200-A, presentado en la Feria de Barcelona de 1957.
A partir de ahí, y aunque no contaba con ninguna experiencia en el terreno de la restauración de coches, Antoni fue transformando con paciencia aquel desaguisado. Por suerte, las chapas de aluminio sólo necesitaron un poco de cuidado con el tas y el martillo y unos cuantos remaches. Con sus propias manos y alguna pequeña ayuda de amigos, recuperó las formas originales del capó y del resto de la carrocería; montó la mecánica y construyó él mismo el marco del parabrisas. Un compañero le cortó el cristal, que es laminado. Poco más pudo y tuvo que hacer, pues si examinamos con detenimiento el Biscuter, descubriremos habas contadas. Por tanto, subamos y echémonos a la carrera.

FICHA TECNICA DEL MODELO REAL: